Capítulo 9 - Guti es de Torrejón
El título no me lo tengan en cuenta. Sobre todo por la rima que sale sola en la cabeza. Este día, en cuanto a fotos se refiere, no fue gran cosa, por eso voy a hablar de otros asuntos.
El otro día escribí acerca de mi relación con el fotoperiodismo, y de cómo en mi caso esta profesión no era vocacional. Ponía algunos ejemplos de amigos y conocidos que considero sí tienen esta vocación. Entre ellos (son todos fotoperiodistas tíos) os mencioné un proyecto llamado Hellas Hell (en el que sí participa una mujer, Romina Peñate, como redactora). Pues bien, este proyecto ha sido lanzado hoy mismo y de una forma un tanto innovadora y arriesgada en este país, totalmente gratis, aunque piden colaboración económica voluntaria, porque hacer un trabajo así no es ni mucho menos barato.
Aparte de invitaros a ver el reportaje y a colaborar si os parece oportuno, os menciono todo esto porque, muy a mi pesar, el fotoperiodismo está en mi vida y ya es difícil que se marche. Entré a trabajar en un periódico, por casualidad, y desde entonces ya no puedo hacer fotos sin pensar en el contenido, aunque a veces lo intento de veras. Por ello, no dejo de darle vueltas a cómo se pueden contar historias reales, noticiosas o no, desde un punto de vista subjetivo o no (si es que existe la objetividad, que lo dudo). El fotoperiodismo es la vía más rápida para ser pobre haciendo fotos. Aunque a mi me atrae la fotografía documental, un campo más amplio, no dejan de ser ámbitos fotográficos mal remunerados y poco o nada valorados, al menos eso es lo que me ha tocado conocer en mi entorno profesional, con las excepciones de sobra conocidas de los reportajes de boda. Por ello maldigo el día que esta profesión llegó a mi, y ahora pruebo otros caminos aunque el fin sea el mismo, contar algo.
En gran parte, este proyecto que estoy haciendo en Torrejón me está sirviendo de desahogo artístico, lejos del fotoperiodismo profesional, pero también como prueba a mi mismo de hasta dónde se puede contar una historia (en este caso colectiva, de los habitantes de un pueblo) con el solo uso de la imagen y la edición, y además intentando no ser nada explícito, sino conceptual o incluso ¿emocional?
Está claro que es solo una intención, que este proyecto puede mutar, para nada quiero que se convierta en mi propia cárcel creativa (ya he sufrido varias cárceles educativas y profesionales, y ya me tocará volver a ellas), en el fondo quiero probar qué se siente al realizarlo, por dónde me lleva y qué acabo encontrando al final. Y de paso, intentar probar si la historia de la que quiero hablar se puede contar de otra manera. Ya habrá tiempo para comprobar si además se puede rentabilizar de alguna forma, que lo dudo.
Nada más, os dejo el resto de fotos de ese día en google plus, como siempre.
Capítulo 9 - Guti es de Torrejón
El título no me lo tengan en cuenta. Sobre todo por la rima que sale sola en la cabeza. Este día, en cuanto a fotos se refiere, no fue gran cosa, por eso voy a hablar de otros asuntos.
El otro día escribí acerca de mi relación con el fotoperiodismo, y de cómo en mi caso esta profesión no era vocacional. Ponía algunos ejemplos de amigos y conocidos que considero sí tienen esta vocación. Entre ellos (son todos fotoperiodistas tíos) os mencioné un proyecto llamado Hellas Hell (en el que sí participa una mujer, Romina Peñate, como redactora). Pues bien, este proyecto ha sido lanzado hoy mismo y de una forma un tanto innovadora y arriesgada en este país, totalmente gratis, aunque piden colaboración económica voluntaria, porque hacer un trabajo así no es ni mucho menos barato.
Aparte de invitaros a ver el reportaje y a colaborar si os parece oportuno, os menciono todo esto porque, muy a mi pesar, el fotoperiodismo está en mi vida y ya es difícil que se marche. Entré a trabajar en un periódico, por casualidad, y desde entonces ya no puedo hacer fotos sin pensar en el contenido, aunque a veces lo intento de veras. Por ello, no dejo de darle vueltas a cómo se pueden contar historias reales, noticiosas o no, desde un punto de vista subjetivo o no (si es que existe la objetividad, que lo dudo). El fotoperiodismo es la vía más rápida para ser pobre haciendo fotos. Aunque a mi me atrae la fotografía documental, un campo más amplio, no dejan de ser ámbitos fotográficos mal remunerados y poco o nada valorados, al menos eso es lo que me ha tocado conocer en mi entorno profesional, con las excepciones de sobra conocidas de los reportajes de boda. Por ello maldigo el día que esta profesión llegó a mi, y ahora pruebo otros caminos aunque el fin sea el mismo, contar algo.
En gran parte, este proyecto que estoy haciendo en Torrejón me está sirviendo de desahogo artístico, lejos del fotoperiodismo profesional, pero también como prueba a mi mismo de hasta dónde se puede contar una historia (en este caso colectiva, de los habitantes de un pueblo) con el solo uso de la imagen y la edición, y además intentando no ser nada explícito, sino conceptual o incluso ¿emocional?
Está claro que es solo una intención, que este proyecto puede mutar, para nada quiero que se convierta en mi propia cárcel creativa (ya he sufrido varias cárceles educativas y profesionales, y ya me tocará volver a ellas), en el fondo quiero probar qué se siente al realizarlo, por dónde me lleva y qué acabo encontrando al final. Y de paso, intentar probar si la historia de la que quiero hablar se puede contar de otra manera. Ya habrá tiempo para comprobar si además se puede rentabilizar de alguna forma, que lo dudo.
Nada más, os dejo el resto de fotos de ese día en google plus, como siempre.
Publicado hace 1 año Ver en alta resolución